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El reuso de empaques puede generar valor económico en diferentes puntos de la cadena: recompra, gestión REP y redes de proveedores.

El reuso de empaques: tres formas de convertir circularidad en ahorro

Durante años, buena parte de la conversación sobre economía circular se ha concentrado en sus beneficios ambientales: reducir residuos, utilizar menos materias primas y aprovechar mejor los recursos.

Todos son fundamentales.

Pero existe otra condición indispensable para que la economía circular pueda escalar dentro de las empresas: también debe tener sentido económico.

En el caso de los empaques de cartón corrugado, el reuso puede generar valor económico en diferentes momentos de la cadena. En REUSALO los entendemos como tres niveles de ahorro.

1. Primer ahorro: comprar menos cajas nuevas

El primer beneficio es el más fácil de visualizar.

Una caja utilizada una vez no necesariamente ha terminado su vida útil.

Si conserva las condiciones acordadas de calidad y funcionalidad, puede ser recuperada, inspeccionada, reacondicionada y reintroducida en la operación.

Cada vez que esto ocurre, la empresa puede sustituir la compra de una caja nueva por una caja recuperada para reuso.

Dependiendo de la referencia, las condiciones del empaque y las características logísticas de la operación, en REUSALO hemos identificado ahorros de hasta el 70 % frente al costo de una caja nueva.

Pero hay una diferencia conceptual importante.

El ahorro no proviene de utilizar un empaque de menor calidad.

Proviene de aprovechar durante más tiempo el valor que ya fue incorporado al empaque cuando fue fabricado.

Materia prima, energía, agua, procesos industriales, transporte y dinero ya fueron utilizados para producir esa caja.

Si puede cumplir nuevamente su función, desecharla prematuramente significa también desechar parte de ese valor.

2. Segundo ahorro: generar menos residuos y fortalecer la gestión REP

Existe un segundo beneficio que comienza a ser cada vez más relevante para las empresas.

En Colombia, la Resolución 1407 de 2018 reglamentó la gestión ambiental de residuos de envases y empaques y estableció metas cuantitativas de aprovechamiento para los productores. La Resolución 1342 de 2020 posteriormente modificó aspectos de esta regulación.

La regulación contempla además informes periódicos sobre el avance de los planes de gestión de residuos de envases y empaques.

Esto hace que la información sobre qué sucede con los empaques después de ser puestos en circulación tenga un valor creciente.

El reuso introduce una posibilidad particularmente interesante: prolongar la vida útil del empaque antes de que se convierta en residuo.

El beneficio económico específico dentro de REP no debe generalizarse: dependerá del esquema individual o colectivo al cual pertenezca la empresa, de la metodología aplicable y de la evidencia que pueda reconocerse para efectos del cumplimiento.

Pero estratégicamente existe una diferencia fundamental entre gestionar un residuo después de generarlo y evitar o retrasar su generación manteniendo el empaque en circulación.

Por eso la trazabilidad será cada vez más importante.

Saber qué empaque fue recuperado, cuándo volvió a utilizarse, cuántas veces circuló y cuándo finalmente terminó su vida útil permite transformar el reuso en información verificable.

Ese es precisamente uno de los retos que buscamos resolver con REUSALO Tech 4.0.

3. Tercer ahorro: extender el beneficio a los proveedores

El tercer nivel es posiblemente el que tiene mayor potencial.

Una empresa no funciona aisladamente.

Tiene proveedores que entregan materias primas, materiales y productos. Tiene clientes y distribuidores. Y cada una de esas organizaciones, a su vez, mantiene relaciones con muchas otras empresas.

Cuando observamos esas conexiones comenzamos a encontrar algo diferente:

una red.

Supongamos que una empresa identifica que determinados empaques recibidos de sus proveedores pueden recuperarse y volver a circular.

El beneficio ya no tiene que limitarse a la empresa ancla.

Puede diseñarse un modelo en el cual proveedores, clientes, distribuidores y otros actores participen en la recuperación y reintroducción de esos empaques.

Así comienza a construirse una Red Circular Empresarial.

El resultado potencial es especialmente interesante: una empresa puede generar eficiencias dentro de su propia operación y, al mismo tiempo, ayudar a que sus proveedores reduzcan costos asociados a empaques.

La circularidad deja entonces de ser una iniciativa aislada para convertirse en una herramienta de competitividad de la cadena de suministro.

Una caja, tres oportunidades económicas

Podemos resumirlo de una manera sencilla:

Reusar → comprar menos cajas nuevas.

Mantener el empaque en uso → reducir la generación prematura de residuos y fortalecer la evidencia para su gestión.

Extender el modelo a proveedores y aliados → multiplicar el ahorro dentro de una Red Circular Empresarial.

El Ministerio de Ambiente colombiano ha señalado que la economía circular puede traducirse en reducción de costos de materias primas, nuevas oportunidades de negocio y mejoras en productividad y competitividad.

Pero para nosotros hay una pregunta todavía más sencilla.

¿Cuánto valor económico pierde una empresa cuando convierte en residuo un empaque que todavía podía seguir cumpliendo su función?

En REUSALO trabajamos para identificar ese valor, recuperarlo y mantenerlo circulando.

Porque una caja que vuelve a utilizarse no solamente evita un residuo.

También conserva valor económico dentro de la cadena.