Una caja de cartón corrugado parece un elemento sencillo dentro de una cadena logística. Contiene un producto, lo protege durante el transporte y llega a su destino.
Después de eso, tradicionalmente comienza a verse como residuo.
Pero ¿qué ocurre si la caja todavía puede cumplir nuevamente su función?
En ese momento aparece una oportunidad que va mucho más allá de recuperar un empaque.
El valor no desaparece cuando termina el primer viaje
Cuando una caja llega a un cliente, distribuidor, supermercado u otro actor de la cadena, una parte importante del valor incorporado en ella todavía puede permanecer intacta.
La caja existe. Fue fabricada. Fue transportada. Cumplió su primera función.
Si sus condiciones permiten utilizarla nuevamente, convertirla inmediatamente en material para reciclaje significa renunciar anticipadamente a parte de ese valor.
El reuso plantea una pregunta diferente:
¿Cómo podemos conservar ese valor durante más tiempo?
En REUSALO llevamos esa pregunta un paso más allá.
De recuperar cajas a conectar empresas
La recuperación de cajas usadas para reuso es la base de nuestro modelo, pero no representa todo lo que podemos construir alrededor de ella.
Cada caja tiene un recorrido.
Puede salir de una empresa fabricante, llegar a un distribuidor, continuar hacia un cliente y terminar en un punto desde el cual podría regresar nuevamente al sistema.
Cuando identificamos esos recorridos comenzamos también a identificar relaciones entre empresas.
Y allí nace una Red Circular Empresarial.
Una empresa puede convertirse en el punto de partida para conectar clientes, proveedores, distribuidores y otros actores que generan o reciben sus empaques.
El objetivo deja de ser simplemente recuperar cajas.
El objetivo es construir un sistema capaz de conservar valor entre organizaciones.
La empresa como movilizadora de circularidad
Este enfoque cambia también la manera de entender el impacto empresarial.
Una organización genera impacto mediante sus propias operaciones, pero también puede movilizar transformaciones en las empresas con las que se relaciona.
Puede invitar a sus clientes a recuperar empaques.
Puede incorporar proveedores a su red.
Puede identificar nuevos puntos de recuperación.
Puede generar información y trazabilidad sobre los empaques que vuelven a circular.
De esta manera, su capacidad de generar impacto comienza a extenderse a través de su cadena.
En REUSALO llamamos a esto impacto relacional.
Una caja puede ser el comienzo
Una Red Circular Empresarial no necesita comenzar con una transformación compleja de toda la cadena de suministro.
Puede comenzar con algo tan concreto como una caja.
Primero identificamos dónde está.
Después determinamos si puede reutilizarse.
Luego conectamos los actores necesarios para recuperarla y reintroducirla.
Y finalmente medimos lo que ocurre.
Caja tras caja, cliente tras cliente y proveedor tras proveedor, comienza a construirse una red.
Del residuo al activo circular
Cuando una caja puede volver a cumplir la función para la cual fue diseñada, deja de ser únicamente un residuo potencial.
Se convierte en un activo circular.
Y cuando miles de esos activos circulan entre organizaciones conectadas, aparecen beneficios que van mucho más allá del manejo de residuos: ahorro económico, reducción del consumo de nuevos recursos, prevención de residuos, generación de información y nuevas oportunidades de colaboración empresarial.
Por eso creemos que la siguiente evolución de la economía circular no consiste solamente en gestionar mejor los residuos.
Consiste en diseñar mejores conexiones para evitar que el valor se convierta prematuramente en residuo.
En REUSALO estamos utilizando la recuperación de cajas para reuso como punto de partida para construir esas conexiones.
Porque algunas veces una gran transformación circular puede comenzar con algo aparentemente tan sencillo como una caja.
¿Tu empresa podría convertirse en el centro de una Red Circular Empresarial?